
Cecilie Bahnsen aterrizaba en la Semana de la Moda de Copenhague con Hana-bi, un desfile que marca diez años desde el nacimiento de la firma y que sirvió como toda una declaración de intenciones que refuerza su historia y su lenguaje personal.
Hana-bi significa «fuegos artificiales» en japonés, un concepto que se traducía en una paleta de colores brillantes que destacaba por sus tonos blancos y plateados. Bahnsen revisitaba su archivo para recomponer algunas de las piezas que han marcado esta década a mano, con bordados, inserciones de lentejuelas, siluetas invertidas o ensambladas entre sí para formar esculturas textuales. Sobre los pies, las ASICS blancas, una de las colaboraciones regulares de la firma, recibían acabados metálicos y se adornaban con bordados y forros especiales para la ocasión.

El desfile de Bahnsen fue todo un gesto de agradecimiento hacia Copenhague y hacia todas aquellas personas que habían formado parte del crecimiento de la firma hasta ponerla en el centro de la conversación – algunos de los invitados e invitadas vestían piezas de archivo de temporadas pasadas, dando un aire familiar que disolvía la barrera entre desfile y público – y proyectarla durante muchos años más.
