
La relación de Burberry con Inglaterra es por todos conocidas, y la relación de Inglaterra con la música también, por lo que tiene todo el sentido que Daniel Lee plantee en esta última campaña para Burberry un escenario compartido en el que la moda y la música se encuentran, se celebran y se retroalimentan entre ellas para definir nuevos códigos culturales compartidos.
Por delante de la lente de la cámara han pasado nombres como Twiggy, Sonny Ashcroft, Filip Bryndza, Sara Choi, Albert Cocker, Ella Dalton, Ahmed Richards, Raika Sales o Maya Wigram, un conjunto de generaciones y estéticas que de alguna forma ejemplifica la idea de que la moda puede capturar todo lo que sucede frente – o sobre – el escenario de un concierto o festival.
En cuanto a la ropa, la selección de prendas sigue la línea de Lee hasta el momento en su paso por la firma: propuestas limpias y estilizadas, reinterpretaciones de algunos clásicos de la casa – como las gabardinas o las Harrington – con un ojo especial en los tejidos y los tratamientos para enfrentarse a esas tormentas de verano tan habituales en Glastonbury o Reading. Por último, la sastrería se estiliza y se ajusta en las siluetas con una inspiración que bebe del movimiento mod, terminando de redondear toda la narrativa.
