
El motivo Flora que Vittorio Accornero dibujó en 1966 para un pañuelo de seda que terminaría en manos de Grace Kelly ha ido evolucionando durante estos sesenta años de historia: estampados sobre tela, gráficos sobre cuero, patrones sobre piezas de porcelana. Ahora, por primera vez, se transforma en una piedra preciosa junto a tres pilares más del archivo de Gucci: el nudo náutico, el logotipo G y las firmas Horsebit y Marina Chain. Todos estos elementos se transforman aquí en gemas, metales nobles y técnicas artesanales.
La familia Flora de la que hablábamos al comienzo es la que más arriesga a nivel técnico. Las amapolas del conjunto principal están construidas con pétalos de titanio, un metal que no es nada habitual en la alta joyería tradicional pero que permite esculpir formas generosas, multicapa y con un peso que otras opciones como el oro no podría sostener sin comprometer la comodidad. La línea Lilly se dedica al lirio, la flor emblemáitca de Florencia, mientras que las orquídeas y peonías terminan por completar este jardín
Gucci Nodo toma la cuerda náutica, un motivo que la casa introdujo también en los años sesenta, y la reinterpreta como una cadena flexible que permite que cada pieza caiga de forma natural sobre el cuerpo. El conjunto de aguamarina combina dos filas de diamantes blancos en pavé con un colgante de aguamarina y toques de esmeralda, aunque hay más versiones disponibles.
Everlasting G traduce el logotipo de Gucci al pavé de diamantes, permitiendo que el motivo funcione como un módulo repetible en collares, pulseras y pendientes. Por último, la colección se cierra con la familia Iconic Signatures y la adaptación de dos de los códigos visuales más legendarios de la casa como lo son el Horsebit y la Marina Chain.
