
Recién salido de Versace hace cinco años, Salehe Bembury se unió a Alex Proba – la mente creativa detrás de StudioPROBA – para explorar qué podía pasar cuando dos formas tan características de entender el diseño se superponían. El resultado, al que llamaron Absorbed Language, fue un ejercicio de diálogo gráfico, un experimento. Cinco años después vuelven a sentarse en el estudio, pero esta vez el terreno sobre el que trabajan es más blando.
Soft Imprints – así es como se llama la nueva colección – traduce esa misma conversación entre imaginarios a una colección de cojines y alfombras producidas de forma muy limitada. Bembury aporta, sobre todo, el motivo de la huella dactilar que ha venido trabajando en sus diseños dentro de la moda, de las zapatillas o de los objetos, mientras que Proba plasma esas formas orgánicas y abstractas, dando un resultado más colorido y con volúmenes más variados.
