
La curaduría es una de las herramientas más importantes en las creaciones de Jonathan Anderson. El irlandés lleva años demostrando que su cerebro funciona como el de una especie de galerista, una visión obsesionada con la funcionalidad y con la selección de piezas que le despiertan pasión. Para su última campaña ha renunciado a un elenco tradicional de modelos, optando por tirar de agenda personal y armar un lookbook en el que coleccionistas, ceramistas, académicos, actrices y todo tipo de artistas desfilan frente la lente de Hikki Kaski.
En cuanto a la propuesta textil propiamente dicha, la firma se centra en el potencial de la estética desgastada, en esos pequeños detalles que parecen fruto del accidente o del uso repetido y que aquí sirven para ofrecer nuevas versiones de algunos grandes éxitos del archivo de JW Anderson. Color y tejido rinden cuentas directamente a la naturaleza con una paleta dominada por tonos terrosos y apagados que, de vez en cuando, se permiten un destello de luminosidad. La colección también se expande en este caso hacia el diseño de interiores y la artesanía pura proponiendo, por ejemplo, taburetes artesanales estilo Mackintosh, cojines, tazas moldeadas por Wedgwood y demás piezas para la casa.
