
La inercia del consumo rápido, de esa acumulación de siluetas que caducan en cuestión de semanas, es especialmente notable en la industria del calzado. Paracia trabaja desde otra óptica, entendiendo que para avanzar solo hace falta una línea clara y una fabricación de calidad. Con su nueva colección no buscan inventar nada, sino ir afinando el tiro a través de tres nuevos modelos unisex y una reinterpretación de otro bajo las bases de la obsesión por el detalle y el respeto por los materiales.
La estampa de Jean Michel-Basquiat desfilando con unas Mary Janes para COMME des GARÇONS a finales de la década de los 80 es el punto de partida para Paracia, tomando esta silueta y cuadrando ligeramente la puntera y endureciendo las líneas, acercándose a un mundo más sobrio, más rotundo.
La Legacy Slipper rinde un homenaje al carácter de creadores como Rafael Sánchez Ferlosio o Antonio López en la intimidad de sus estudios, partiendo de la zapatilla de casa tradicional y transformándolo en un zueco informal. Con el Pedal Loafer llega la innovación técnica, rescatando la doble costura de las zapatillas empleadas habitualmente en el ciclismo y añadiéndole un tacón inclinado y una horma generosa.
Las Cove Boot cierran la propuesta, abandonando los tonos oscuros en favor de un gris perla en acabado mate con construcción de piel. La campaña ha sido disparada en el Polígono de Vallecas, dentro del taller familiar de Harme como un recordatorio de que las innovaciones no siempre salen de un laboratorio de Estados Unidos sino de talleres que tenemos más cerca de lo que pensamos.
La colección estará disponible a la venta a través de la tienda online de la firma.
