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¿Qué futuro le espera al streetwear?

Publicado por el 05/12/2019 en Artículos

 

Las dos noticias recientes que más comentarios están despertando son las dos colaboraciones de marcas urbanas con firmas de lujo. Ya sea adidas x Prada como Stüssy x Dior o Jordan en conjunto también con esta última, está claro que dos lanzamientos de este tipo no suceden por casualidad. Y, aunque así fuese, este tipo de coincidencias lo que indican son tendencias. Lo que está claro es que a punto de comenzar una nueva década, el estado del arte del streetwear nada tiene que ver en 2020 con, por decir algo, como era diez años atrás.

En primer lugar: ¿streetwear is the new luxury? ¿O es al revés? Es complejo intentar definir si el lujo se está abriendo a las calles debido a las oportunidades que este sector representa o si es lo urbano que intenta subir de nivel. Dentro de lo que la RAE marca como definición para el término lujo hay dos acepciones que nos sirven para arrojar luz sobre este tema. La tercera entrada en el diccionario dice que lujo es “aquello que supera los medios normales de alguien para conseguirlo”, mientras que la cuarta afirma que lujo es la “elevada categoría, excelencia o exquisitez que posee algo por la calidad de las materias primas empleadas en su fabricación, sus altas prestaciones o servicios”.

 

 

Con esto en mente, podemos determinar que el lujo lo marca la accesibilidad al mismo (con lo cual algunas marcas de zapatillas y urbanas están cada vez más cerca del lujo, aunque sea mediante estrategias comerciales), la experiencia de compra (aquí las marcas urbanas quedarían descartadas, no hay nada lujoso en apps repletas de bots o tiendas en las que el cliente es ignorando o maltratado, solo porque sí) o la calidad del activo en cuestión (aquí no podríamos generalizar, cada marca es un mundo, pero la calidad nunca ha sido el primer trigger de compra en el mundo urbano, si somos honestos).

En cualquier caso, aún cuando no podemos concluir de forma determinante ninguna hipótesis, lo cierto es que las marcas de streetwear están siendo canibalizadas, por la parte alta de su segmento, por las enseñas de moda high-end. ¿Y qué sucede por abajo?

 

 

Por la parte baja del segmento, donde encontraríamos micro-marcas, pequeñas boutiques, ateliers y, en definitiva, el espíritu do-it-yourself, lo que vemos es que la democratización de la producción en realidad a lo que ha dado lugar es a una commoditización de lo que antes entendíamos como moda urbana. Con servicios como Everpress o, simplemente, con lo sencillo que es ya que cualquiera se planche sus propios gráficos en camisetas y sudaderas de calidad aceptable, ser diseñador ahora mismo se puede convalidar por saber manejar el Illustrator y tener cierto gusto, sensibilidad o capacidad para copiar (o inspirarte).

Algo que es importante recalcar es que el streetwear está dejando de ser una expresión cultural (o contracultural) para pasar a ser lo que siempre ha sido la moda: un negocio. Los fondos de inversión están comenzando a buscar en este mundo el siguiente unicornio (el caso más sonado es el de Supreme y Carlyle, pero antes de eso fue BAPE, Volcom, DC…). O, en el caso de que las marcas no sucumban a estas oportunidades, el crecimiento global requiere de estructuras de negocio. Aunque seas una compañía privada, no puedes facturar 50 millones de dólares y manejarte como si fueses una tienda de skate en FairFax.

 

 

¿Qué significa esto? Que por mucho que queramos, el streetwear ya ha pasado la época de la fase en la que las tendencias se basaban en fanzines, DJs y en la visión artística de una sola persona, para pasar a ser firmas profesionalizadas cuyos movimientos parten de business plans, estrategias de negocio y análisis del data. Aunque nos pueda la nostalgia, la conversión de la escena en un negocio o industria lleva aparejado estos cambios y las decisiones creativas ya no parten de la intuición o el gusto, sino que se basan más en modelos predictivos y estudios de mercado.

¿Significa esto que el streetwear está muerto y ya sólo nos queda sucumbir a las megacorporaciones? Ni mucho menos. Existen ejemplos de todo tipo que definen las amplias posibilidades que la moda urbana tiene por delante o, directamente, se está construyendo. Por poner ejemplos, aunque sean anecdóticos, podríamos citar desde históricos como The Hundreds, que mantienen toda su esencia actualizándose a los requisitos del 2020, Aimé Leon Dore, que ha conseguido crear un universo propio lleno de referencias y auto-referencias, la española Sisyphe, todo el universo de firmas japonesas, las opciones que llegan desde el norte del continente europeo, Latinoamérica…

 

 

Lo que es cierto es que toda la amalgama de tendencias que suceden a la vez lo que obligan (o a lo que deberían obligar) es a que las marcas se tomen cada vez más en serio su labor y responsabilidad con la propia escena pero, especialmente, con la sociedad. Bien sea a través de ofrecer un mayor nivel de calidad (adecuado a los precios), una experiencia de compra pensada en el cliente, diseños y colecciones no conformistas… Y, por supuesto, ser conscientes de que la moda debe ser también un reflejo de lo que sucede en la calle. Esto pasa por renunciar a viejos arquetipos provenientes de etapas anteriores (en los que la visión y voz masculina era predominante en la escena) para pasar a ser una moda mucho más inclusiva y horizontal, tanto con planeta como con todas las personas.

En cualquier caso: 2020, estamos esperándote.

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