Para nosotros es indiscutible: el aire frío ayuda a ordenar prioridades. Afrontando ya la recta final del año, haciendo balance del curso y comenzando a plantear todo lo que viene, nos fuimos junto a adidas hasta los Pirineos en una inmersión de tres días en los que recordar que, antes de las agendas llenas, las urgencias y el ritmo frenético en el que los días se solapan estaba – y sigue estando – la naturaleza, y que pocas cosas ayudan más a la mente que reconectar con ella.
El objetivo – uno de ellos – de la escapada consistía en poner a prueba las nuevas Skychaser GTX de adidas Terrex. Y la mejor manera de comprobar el rendimiento de unas zapatillas como estas en la montaña es, precisamente, que consigan que no pienses en ellas. Que no sean una preocupación ni una molestia, sino una especie de extensión de tu propio cuerpo que se adapta a cada piedra, al terreno húmedo, que te mantenga firme en los pasos que podrían torcerte el día. En definitiva: que nos olvidásemos de que las llevábamos puestas.

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A media tarde llegamos al campamento, a la base operativa en la que nos reunimos por primera vez toda la pequeña comunidad que adidas había reunido para la ocasión. Tras las primeras presentaciones tuvo lugar una charla que sentaba las bases de toda la experiencia que estaba por venir seguida por una primera cena en la que recargar fuerzas para lo realmente intenso, que vendría a la mañana siguiente.


Las cosas comenzaban a ponerse serias al comienzo del segundo día. Tras el desayuno, un pequeño briefing de la ruta que llevaríamos a cabo durante toda la jornada y durante la que pondríamos a prueba las nuevas zapatillas. Después de esto nos pusimos manos a la obra con el hiking, interactuando con la naturaleza, poniendo los pensamientos en orden y enfrentándonos a las condiciones climáticas por primera vez – bien equipados, eso sí.
Tras la ruta, que tuvo momentos muy introspectivos y el cansancio ya apretando, dejando cuerpo y mente de esa forma que sólo aparece tras caminar durante horas y horas, vino la comida, seguida de un workshop en el que aprendimos algunas nociones sobre supervivencia al aire libre.
Antes de cenar, el atleta de TERREX Pablo Villa tuvo una conversación junto a Santamadre que ponía en valor la importancia de la alimentación, clave dentro de esta idea de entender el cuerpo como una herramienta a través de la cual interactuamos con el mundo y especialmente dentro del mundo de la competición.
Cerramos la noche con la guinda del pastel, un concierto en pequeño formato de una de las artistas más especiales de toda la escena musical nacional: Jimena Amarillo.


La experiencia se cerró el tercer día con un desayuno final. La idea que envolvía toda la experiencia, el retorno al propio cuerpo y del cuerpo a la naturaleza, quedó más patente que nunca durante la vuelta. Una experiencia necesaria que nos recuerda que moverse – y explorarse, y sentir, y mirar las cosas desde la intención – es, en realidad, la forma más humana de volver a uno mismo y de mirar la vida con otros ojos.
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