El pasado 11 de octubre, las Tres Xemeneies de Sant Adrià del Besòs se convirtieron en el núcleo de la experimentación artística con la edición inaugural de TURBINA, la nueva iniciativa de MIRA Festival con la que reunían a veinticinco artistas, estudios y colectivos de la escena digital y performativa.

El interior del espacio – cuatro plantas tomadas por todo tipo de instalaciones, proyecciones y performances – se convirtió en un organismo vivo, en constante movimiento, por el que pasaron artistas como Hamill Industries, Laia Ferran, Landscape, Multiplicity o Xavi Ceerre.

Entre las propuestas que ocuparon el destacó la intervención de Lolo & Sosaku, que desde Barcelona propone una de las prácticas artísticas más singulares de la escena. Su trabajo busca el momento de fricción entre el objeto, su entorno y el espectador, generando tensiones que abran espacio a nuevas experiencias relacionadas con lo sensorial y lo simbólico.

Tras su paso por TURBINA, Lolo & Sosaku regresan este noviembre a MIRA Digital Arts Festival, que se celebrará el 7 y el 8 de noviembre y que celebra este 2025 su decimocuarta edición con el programa más ambicioso de su historia. En esta ocasión presentan Perros, una instalación con la que reflexionan sobre el control, la autonomía y el peligro. Charlamos con Lolo para conocer sus inicios, su trayectoria y alguna interioridad sobre su práctica.

¿Cómo se conocieron? ¿Fue en Barcelona?

Sí. Nos conocimos por medio de una amiga llamada Sabrina. Yo [Lolo] vivía con Sabrina, y un día Sabrina conoció a Sosaku en una fiesta y lo trajo a casa. Cuando me desperté, Sosaku estaba en el salón, empezamos a hablar y a los diez minutos ya estábamos dibujando juntos.

¿Por qué os unisteis a MIRA Festival y por qué realizasteis la performance en TURBINA, en las Tres Chimeneas? ¿Qué os aportó, qué os gustó y qué desafíos encontrasteis?

Con MIRA tenemos una relación de muchos años, tanto con Oriol como con Marc, y también fuera del festival a nivel más personal. Sobre TURBINA, hacía tiempo que hablábamos con Oriol y él nos propuso hacer algo allí. Fuimos con otros artistas a elegir el espacio y, al entrar, nos quedamos clavados frente a ese lugar. Dijimos: “aquí”, y él respondió: “sí, sí, este lugar ya lo tengo reservado para vosotros”.

¿Encontrasteis alguna dificultad al hacerlo?

No. En realidad fue mejor hacerlo así. Fue la primera vez que tocamos sin público cerca, porque normalmente tocamos con el público a nuestro alrededor. Sosaku decía: “me encantó porque es como estar tocando en el estudio”. Era verdad: estábamos los dos abajo juntos, como si la gente estuviese visitando nuestro estudio. Estaban expectantes desde arriba, pero sin esa tensión.

Parecía como una tele, porque era todo horizontal. Yo, por ejemplo, me senté en el suelo para veros detrás de la valla y os veía a través de las rejas. Parecía que estabais enjaulados.

Sí, estábamos un poco enjaulados. También había algo de gladiadores.

Total, también como si los de arriba pudieran tirar cosas de repente.

Había algo muy guay en esa sensación. La verdad, nos gustaría hacer algo más ahí.

¿Qué canciones definen a cada uno de vosotros y qué canciones escucháis cuando trabajáis en el estudio? ¿Escucháis música?

Para empezar, a Sosaku le encanta la música, está todo el rato escuchando. No puedo decir una canción que lo defina, pero sí podríamos decir que lo define el recuerdo de un sonido: el concierto de Boredoms que vio en Japón cuando era adolescente. Creo que ese concierto le impactó bastante. Luego se encontró a Eye [el músico] subido a un árbol en el bosque, y siempre cuenta esa historia. Me arriesgo a decir que ese concierto, más que una canción concreta, es algo que lo define.

En mi caso no me gusta la música, yo no escucho música nunca. Escucho todo lo demás, todo lo que no es música. Me gusta, por ejemplo, el sonido del tren cuando llega, y creo que eso se transfiere bastante a nuestros sonidos. En realidad, hacemos música todo el rato pero desde otro lugar.

¿Qué tres adjetivos os definen?

Prefirimos definirnos como dúo, como un solo ser, más que individualmente. Así que, como conjunto, los tres adjetivos que nos definen serían violentos, contemplativos y peligrosos.

¿Por qué habéis decidido volver a hacer una performance para MIRA y qué planes de futuro tenéis después de esto?

Oriol y Marc nos propusieron hacer una instalación artística durante el festival, en el espacio donde están las instalaciones. Nosotros les hicimos una contrapropuesta: la instalación, pero con dos activaciones en formato concierto. Tocar el viernes y el sábado.

¿Vais a tocar los dos días?

Sí, media hora cada día. Es un live, una activación, el mismo formato que hicimos hace unos años en MIRA.

Con el coche, ¿no?

Sí, con el coche, y también activamos viernes y sábado.

¿Y planes a futuro?

Intentar ampliar nuestra investigación sobre el comportamiento caótico del sonido y su relación con los diferentes espacios y cuerpos. También reactivar la obra escultórica y gráfica.

O sea, estaréis en la cueva. Como encerrados.

Sí, volveremos a adentrarnos en la cueva. A buscar y a perdernos en ella.

¿Qué nos puedes contar del 2026 y cuál dirías que es vuestro próximo proyecto?

Sobre 2026 no puedo contar muchos detalles, pero sí algunos lugares: París, Tasmania, Australia, Shanghái y Nueva York. Además, habrá cosas también aquí, en el país, como en Menorca y Madrid. Ah, y probablemente en Milán. Muchas ciudades.

¿Y proyecto?

Hay una cosa pero no podemos hablar de ella.

 

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Entrevista por Ana Fort