El valle de Chamonix, encajado entre montañas al pie del Mont Blanc, funciona oficiosamente como capital mundial del trail. Una vez al año, los aficionados más acérrimos al deporte peregrinan hasta aquí para ver en acción a los mejores corredores del mundo. ACG escogió este marco y esta semana concreta, la celebración de la UTMB, para abrirnos las puertas de la línea en esta nueva etapa recién inaugurada.

Llegamos un martes a última hora. La bienvenida en la habitación nos la dio un prototipo de las nuevas Nike ACG Picklejus, la silueta más avanzada de la línea hasta el momento, junto con un pasaporte ACG en el que iríamos sellando cada una de las aventuras del viaje durante los días que estaban por venir. El pasaporte iba a acabar bastante lleno.

La primera parada, ya al día siguiente, venía con sorpresa. Tras una escueta introducción en una sala pequeña, unas neveras llenas de jugo de pepinillo – es decir, de pickle juice – se abrieron como si se tratase de un bar clandestino para dar paso a una suerte de laboratorio en el que la marca nos iba a enseñar toda la tecnología detrás del modelo.

Las Picklejus son, sobre el papel, la apuesta más ambiciosa que ACG ha hecho en el trail de montaña. Parte superior de Flyknit hidrófobo, unos 275 gramos de peso en talla estándar y, lo más importante, una suela Nike Goatek inspirada en las pezuñas de las cabras de montaña con la que la compañía promete un 45% más de agarre en mojado y un 25% más de resistencia al desgaste. Es un salto grande que merecía probarlo. Así que nos las calzamos allí mismo y salimos a rodar. Aquí te contamos toda nuestra experiencia.

Esa misma noche nos trasladaron al que iba a ser nuestro hogar durante los días posteriores, un chalet de madera al puro estilo Chamonix que compartimos con los dos otros integrantes españoles del viaje. En cada habitación, el resto del arsenal: las Zegama Hike, las Zegama Trail, las Ultrafly Trail y toda la ropa técnica necesaria para lo que se venía en los días siguientes. Así que nos cambiamos y bajamos al campo base para conocer al resto del equipo internacional.

El jueves nos calzamos las Zegama Hike y subimos en teleférico hasta Flégère, a más de 1.800 metros de altura, para ir a la – exigente – vía des Evettes. Comida al aire libre en el refugio, vuelta al campo base y, por la tarde, una de las actividades más inesperadas del viaje y que presentaba otras de las novedades de ACG: el Chamo Camo Game. Uniformados todos con el estampado que ACG ha diseñado para este drop salimos a explorar el entorno para recolectar cosas comestibles, y un chef local convirtió parte de lo recogido en una cena.

El viernes fue el día del trail. Armados con las Zegama Trail cogimos un tren que nos dejó al pie del Mer de Glace, el glaciar de siete kilómetros de largo y 200 metros de profundidad que baja por la ladera norte del Mont Blanc. Un guía local nos iba contando los secretos y leyendas de la zona antes de cambiarnos para, ahora sí, salir a correr. Probablemente el mejor test para las zapatillas, en terreno mixto y con alguna pendiente seria. Respondieron a la altura de las expectativas.

De vuelta a Chamonix, traslado directo a una zona habilitada para disfrutar de la carrera. Para quien no la conozca la UTMB consiste en 171 kilómetros de recorrido con hasta 10.000 metros e desnivel alrededor del Mont Blanc, cruzando Italia, Suiza y Francia. Es, sin duda, la carrera más prestigiosa – y una de las más duras – del trail a nivel mundial.

El sábado tuvimos que elegir entre parapente y rafting. La idea de sobrevolar Chamonix con el tiempo que hacía nos hizo tomar la decisión rapidísimo. Cuando aterrizamos, los primeros clasificados de la carrera encaraban los kilómetros finales y, poco después, Ben Dhiman cruzaba la meta de la carrera con un tiempo final de 18 horas y 16 minutos, batiendo el récord de la prueba. Tercer puesto para Caleb Olson, del ACG Team, cerrando el podio.

El último día, con las piernas destrozadas y el pasaporte lleno, tuvimos acceso a la ACG Athlete House donde pudimos comentar la jugada con atletas del team – entre ellos el propio Caleb, que nos contó su experiencia en la carrera. Comida final en el Club de Golf de Chamonix, despedidas, aeropuerto y despedida de lo que fueron cinco días intensos pero inolvidables dentro del universo de ACG.