Pasar tiempo al aire libre nunca había sido tan urgente. Nunca habíamos estado tan sobreestimulados: nuestra atención se reparte en pantallas que se multiplican, el contenido se produce más rápido de lo que podemos digerirlo y el contexto se pierde por el camino. La sensación de fondo es la de estar siempre a medias en varios lugares.

Ahí está el valor de la misión que Columbia nos explicó durante dos días en Laax, en los Alpes suizos: unlocking the outdoors for everyone. Quitar las barreras de entrada, que no haga falta equipo caro ni años de técnica ni la sensación de que la montaña es para algunos. Porque la montaña es para todos.

Tenía sentido hacerlo en Laax, uno de los centros del freestyle europeo, donde la montaña lleva décadas siendo también un asunto cultural. Fuimos entre temporadas, en esas semanas en las que la nieve todavía no ha cuajado y los esquiadores están a punto de llegar, cuando la estación se queda vacía y tiene un punto místico.

El primer día subimos en teleférico y la estación hizo de aula: los equipos de diseño vinieron desde Portland a explicar la colección de invierno 2027, cómo se construyen las prendas y las decisiones que hay detrás. La colección la habíamos visto en directo un rato antes, en un desfile cubierto de musgo y piedra con set design de Lara Roos.

Al día siguiente, raclette y un hike por los lagos, poniendo el material a prueba en el territorio, que es lo suyo. Con la sorpresa de que a mitad de la ruta nos esperaba una batalla de pistolas de agua para comprobar la impermeabilidad de las prendas. Bastante al estilo de Columbia, que lleva muchos años tomándose en serio lo de hacer bromas. Menos mal que nos tocó disparar.

Volvimos con dos días de aire puro en el cuerpo y con la idea de que eso debería estar a mano para más gente.