El fútbol, la moda y el día en que Pep Guardiola se convirtió en modelo

En uno de sus monólogos más conocidos, Jerry Seinfeld analizaba el fenómeno fan dentro de los deportes y concluía que, a fin de cuentas, los aficionados de un equipo solo animaban, en esencia, a una camiseta. “Estás animando y gritando para que la ropa de tu ciudad le gane a la ropa de otra ciudad. Los aficionados se enamoran de un jugador, pero si se va a otro equipo, ahora le odian. Es el mismo ser humano en otra camiseta. Y ahora le odian”.

La moda y el fútbol, si bien nunca de forma tan explícita como ahora, siempre han ido de la mano. Las equipaciones y las prendas desarrolladas por los diferentes equipos son potentísimos símbolos de identificación y de unión entre aficionados. Cada año se presentan, al menos, tres equipaciones nuevas por cada equipo que suscitan comentarios, críticas y elogios de forma inmediata, y equipos hasta hace poco desconocidos como el Venezia FC o el Athens Kallithea FC se han ganado aficionados en todo el mundo a través de su relación con el diseño y el cuidado de sus equipaciones y colecciones.

El desarrollo de prendas pensadas para ser utilizadas más allá del terreno de juego, la adaptación de algunas de las botas más míticas de la historia del fútbol – Predator, Tiempo – a una versión sneaker o algo tan simbólico como la vuelta del trébol de adidas Originals a las terceras equipaciones de equipos como Real Madrid, Bayern de Múnich o Juventus de Turín son pruebas materiales de unos lazos entre estos dos mundos que cada vez son más estrechos y que se personifican en jugadores como Héctor Bellerín, Mary Earps, Serge Gnabry, Jules Koundé, Vicky López o Eberechi Eze y Cole Palmer, protagonistas en la última campaña de Burberry. Sin embargo, hace más de 20 años, Pep Guardiola hacía lo propio en un episodio quizás olvidado en la historia de la moda española.

Corría el año 1993 y Antonio Miró presentaba sus propuestas en la pasarela de la 080 Barcelona Fashion. El diseñador catalán, que fundó su propia firma con apenas 20 años, fue reconocido por haber sido el encargado de realizar el vestuario de las ceremonias de los Juegos Olímpicos de 1992. Entre los modelos, rápidamente sorprendió la presencia sobre la pasarela de un jovencísimo Pep Guardiola. El jugador ya estaba consagrado en el primer equipo del FC Barcelona, y se destacaba así de los roles tradicionales que solían ocupar los jugadores de la época presentándose en un entorno poco común para el momento.

 

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La aparición de Guardiola en el desfile generó cierta controversia, llegando a ser criticado públicamente por su entrenador, Johan Cruyff, quien consideraba que se trataba de una distracción de su carrera deportiva. Sin embargo, en retrospectiva, es innegable que se trata de uno de los episodios que sentaron las bases del desarrollo de los vínculos, cada vez más estrechos, entre figuras del fútbol y el mundo de la moda.

Alber Montalvá

28/08/24