Cuando Nike presentó las Mind por primera vez, podía parecer una apuesta contraintuiva. Las zapatillas no buscan que mejores en la velocidad, ni en los giros ni en nada parecido, sino en algo que muchas veces pasa más desapercibido y cruza transversalmente la carrera de los deportistas profesionales: la cabeza. Tras años de trabajo en el Sport Research Lab, las Nike Mind son una obra de ingeniería que tiene como objetivo que los deportistas entren en un estado de calma, de foco y de presencia, pensadas para prepararse antes del partido y recuperarse después de él.

Y esto es clave para futbolistas como Gavi, uno de los nombres propios del FC Barcelona y reciente campeón del mundo con la Selección Española, que hace unos meses tuvo que parar para recuperarse de una lesión y ha terminado cerrando la temporada tocando los cielos. Hablamos con él sobre el proceso de recuperación de una lesión que lo dejó fuera de los terrenos de juego gran parte de la temporada, sobre sus rituales previos a competir y qué papel juega la preparación del cuerpo y de la mente en su carrera.

En apenas un año has pasado del peor momento de la rehabilitación a levantar la Copa del Mundo. Si echas la vista atrás, ¿cómo recuerdas el día en el que volviste a pisar el césped después de meses sin tocar el balón?

Fue un día muy especial. Tenía muchísimas ganas de volver a estar con mis compañeros y de volver a sentirme futbolista. Después de tantos meses de recuperación, volver al césped era algo que llevaba mucho tiempo esperando. Quizá en ese momento no eres tan consciente de todo lo que ha pasado, pero cuando echas la vista atrás sí que valoras mucho más ese día.

 

Tras una lesión como la tuya, ¿cómo es ese proceso de recuperación de la confianza en el cuerpo? ¿Tiene más que ver con desbloquear la cabeza o en cómo vas notando que va respondiendo el cuerpo a las situaciones a las que se va enfrentando?

Creo que son las dos cosas. La cabeza es muy importante, pero también necesitas ir viendo que el cuerpo responde bien. Al principio vas con un poco más de cuidado, pero cada entrenamiento, cada choque y cada partido te va dando confianza y ya sabéis como soy yo, que no negocio el esfuerzo y siempre doy el 100%. Siempre he intentado no pensar mucho en la lesión cuando estoy jugando. Eso es algo que me ha ayudado mucho.

¿Tienes algún ritual antes de los partidos? ¿Alguna superstición o rutina que sí o sí tengas que hacer antes del partido o de bajar del autobús?

No soy muy supersticioso pero sí que tengo mis rutinas, sobre todo con la alimentación y la preparación. No tengo ninguna cosa que si no la hago piense que va a pasar algo. Antes de los partidos me gusta estar tranquilo y concentrarme con mi música, salir al campo a ver cómo está el césped… lo que llevo haciendo desde siempre. Me ayuda a estar focalizado y pensar y visualizar solo el partido.

 

¿Hay alguna diferencia en tu cabeza a la hora de prepararte para un partido de Liga del día a día en comparación a como lo haces para un partido clave de Champions o la propia final del Mundial?

La preparación es bastante parecida. Evidentemente, cuanto más importante es el partido, más ganas y más tensión tienes, pero intento prepararme siempre igual. Al final, si cambias mucho tus rutinas porque el partido es más importante igual te metes más presión de la que necesitas.

¿En qué momento de la preparación activas el «modo killer», el modo competición? ¿Ya desde la concentración, cuando llegas al estadio o una vez da comienzo el partido?

Creo que empieza cuando llegas al estadio. Ahí ya empiezas a pensar más en el partido, en lo que tienes que hacer y en competir. Pero cuando empieza el partido es cuando realmente cambia todo, cuando dejas de pensar tanto y simplemente juegas.

 

Como decías, todo el mundo asocia tu nombre con un jugador que no da un balón por perdido, que se deja la piel en cada choque, pero la realidad es que gestionar todo eso con éxito exige mucha calma mental. ¿Cómo manejas esa dualidad, ese control de tu cabeza?

Creo que con los años he aprendido a controlarme mucho más. Antes quizá me iba demasiado rápido la cabeza y me dejaba llevar demasiado pero, aunque aún soy joven, vas ganando experiencia. Ahora intento pensar más, entender mejor el partido y elegir cuándo tengo que ir fuerte y cuándo tengo que parar. La intensidad forma parte de mi juego pero hay que saber utilizarla.

A la hora de crear las Mind, el equipo de Nike comentaba que una de las formas más eficaces de evitar la presión mental excesiva es ponerse en contacto con lo sensorial, sentir el cuerpo. ¿Qué relación tienes tú con esa preparación y qué papel juega el equipamiento que usas en todo eso?

Para mí es importante sentirme cómodo antes de competir. Después de todo lo que he pasado con las lesiones, he aprendido a escuchar mucho más a mi cuerpo y a cuidar todos los detalles. El equipamiento forma parte de esa preparación. Si estás cómodo y concentrado en lo que estás haciendo llegas al partido de otra manera.

 

¿Cómo te ayuda a ti el usar estas zapatillas como una especie de botón de pausa o de calma antes de salir a la batalla?

Me ayudan a bajar un poco el ritmo antes de competir. Cuando estás a punto de jugar tienes muchas cosas en la cabeza: el partido, lo que tienes que hacer, las ganas de empezar… Ponérmelas y caminar un rato me ayuda a estar más presente y a focalizar en ese momento.

 

Tratándose de un calzado muy distinto a lo que estamos acostumbrados dentro del deporte, ¿qué sentiste al ponerte las Nike Mind por primera vez? ¿Qué se nota exactamente en los pies y en la mente?

Que son diferentes. Al caminar sientes mucho más la planta del pie y el contacto con el suelo. Al principio me llamó la atención porque no estás acostumbrado a esa sensación, pero después entiendes que precisamente esa es la gracia de las zapatillas, que te hagan estar más pendiente de lo que sientes. Ahora no me las quito, salgo de casa con ellas hasta el entrenamiento. Además, son comodísimas.

¿Prefieres usarlas en momento de recuperación y de preparación? ¿En qué momento te funcionan mejor?

Sobre todo antes de competir y antes de los entrenamientos. Me gusta ese momento en el que todavía no estás en el campo y puedes estar tranquilo, caminando un poco y concentrándote. Para mí funcionan muy bien como parte de esa rutina previa al partido.

 

Si tuvieras que definir en una sola frase lo que sientes al entrar en «la zona», ¿cómo lo describirías?

Que desaparece todo lo demás y solo existe el partido.