Desde Japón, un colectivo creativo lleva 25 años construyendo un equipo de fútbol que no existe. El FC. Real Bristol no tiene ni estadio, ni jugadores, ni tiene que preocuparse por descensos. Lo que sí que tiene son equipaciones. Y ropa para entrenar. Y bufandas. Y fans.

Hablamos con Tatsuhiko Nishizaki, una de esas personas que vio antes que nadie que el fútbol tiene mucho recorrido más allá del césped, para saber el por qué de este equipo, y por qué escogió Bristol. También de cómo ha evolucionado el fútbol hasta casi fundirse con el mundo de la moda y sobre cómo seguir frescos tantos años después.

Si F.C. Real Bristol fuese un equipo real, ¿a qué jugador ficharías hoy mismo?

¡Pregunta difícil para empezar! Hay tanto talento increíble alrededor del mundo que es imposible quedarse con uno.

 

¿Y qué escucharían sus jugadores en el vestuario, justo antes de un partido importante?

El sonido oscuro y sofisticado de Bristol. Si tuviese que nombrar una canción, sería Blue Lines, de Massive Attack. El universo único y minimalista que presenta esta obra de arte, libre de cualquier cosa superflua, ha sido una gran influencia y sigue siendo un elemento importante en el ethos de F.C. Real Bristol.

¿Por qué Bristol específicamente?

Cuando estábamos nombrando al equipo, queríamos que los uniformes y el merchandising de los jugadores y fans fuese creativo, que tuviese estilo y no fuese ordinario. Siempre nos había gustado el sonido de Bristol, y queríamos capturar el ambiente de la ciudad, la energía de sus intersecciones culturales y la creatividad de sus artistas. Y así fue como creamos F.C. Real Bristol.

¿De qué lanzamiento estás más orgulloso durante todo este tiempo?

Nuestra primera colaboración junto a Nike, en otoño del 2000. Fue toda una alegría que una de las compañías líderes del mundo resonase con nuestra visión y nos ayudase a darle vida. Originalmente estaba previsto que fuese un proyecto de dos años, exclusivo para el Mundial de Corea y Japón 2002, pero Nike vio una respuesta tan increíble del mercado que fuimos capaces de continuar con la colaboración durante 16 años.

¿Qué haces para mantener tu visión fresca, nítida?

No hago nada en especial, pero presto atención a los «descubrimientos ocultos» que presenta la vida diaria. Siempre me pregunto el por qué de ellas. Las cosas menores, que la mayor parte de la gente da por hechas, ofrecen a menudo pistas e inspiración. Observar la escena del fútbol en Europa y ver cómo sus aficionados vestían los uniformes de los equipos en su día a día no me hizo preguntarme por qué eso mismo no era tan común en Japón, y eso fue uno de los catalizadores principales para comenzar con la marca.

 

Mirando atrás, está claro que estuviste por delante de los tiempos. ¿Cómo ves el futuro de este espacio en el que el fútbol se está encontrando con la moda y la cultura?

Creo que no es sólo el fútbol el que se está uniendo con la moda y la cultura, sino todos los deportes. Cuando comenzamos la marca en 1999, no era habitual ver piezas de nylon o sets de chándal por la calle. La ropa deportiva y la moda eran dos cosas separadas. Ahora, todo tiene que ver con lo que «parece guay», y las tendencias son cada vez más difíciles de definir. Las preferencias personales juegan cada vez un rol más importante, haciendo que vivamos en una era más fragmentada. Todo esto hace que sea más importante para una marca saber cuáles son sus valores fundamentales.

 

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¿Qué lecciones clave has aprendido durante tu carrera?

«Sigue en movimiento». La consistencia es poder. Cuando sigues adelante con tu pasión, suelen aparecer oportunidades inesperadas como las colaboraciones junto a Nike o que Mark Lenders lleve tu ropa en el manga de Oliver y Benji. También es gratificante que los artistas de Bristol, que influenciaron la marca desde sus comienzos, aún vistan tus prendas hoy en día.

 

¿Qué buscas en una colaboración?

Autenticidad, historia e impacto.

¿Cuáles han sido los momentos clave en todos estos años con la marca?

Viéndolo con perspectiva, los Mundiales han sido habitualmente momentos de cambio. El de Francia en 1998 nos llevó a crear la marca, y la colaboración con Nike comenzó antes del de Corea y Japón, en 2002. Todos los Mundiales posteriores han llevado a alguna colaboración o pop-up que ha contribuido al crecimiento de la marca. Tenemos ganas del de 2026, también.

 

¿El fútbol inspira a la moda o crees que ya son dos partes de la misma cosa?

No creo que estén totalmente integrados aún, pero creo que hay una inspiración mutua. La moda coge prestadas tendencias que nacen del fútbol, y clubes como el Venezia FC toman su inspiración de la moda. El hecho de que ambas se estén convirtiendo en disciplinas más libres y más creativas es un desarrollo positivo.

¿Qué viene ahora? ¿Cuál es la gran ambición actual?

Lo siguiente es abrir tiendas dedicadas exclusivamente a F.C. Real Bristol. Ahora mismo, la marca sólo existe dentro de las tiendas de SOPH., pero imaginar una tienda expresamente creada para nosotros es algo emocionante. También estamos explorando mundos virtuales y otros proyectos divertidos. Y después de esta entrevista he pensado que sería increíble crear un himno para el F.C. Real Bristol.