El Castillo de Montjuïc se convirtió en un escenario muy diferente la noche del pasado 29 de mayo, con los focos montados y convertido en un auténtico circuito de running, completamente preparado para la llegada a España de las On Squad Race World Series.
Os situamos: este proyecto de On lleva por 20 de las principales ciudades del mundo – entre las que se encuentra Pekín, Tokio, Río, Lima, Buenos Aires, Londres o Berlín, por nombrar un puñado – un formato de carrera por relevos, en 4×4, en la que diferentes equipos competían por una plaza en la gran final de Los Ángeles.
Las primeras fases del torneo se corrían arriba, en la azotea del castillo, con un circuito en forma de cuadrado abierto al cielo. En la fase final bajamos al patio, esta vez por dentro del castillo, por dentro de los soportales y con una atmósfera completamente distinta.
Además, cada equipo tenía que cumplir con unas condiciones concretas por lo que entraba en juego también el conocimiento de los miembros y la estrategia. En definitiva, estábamos hablando de que aquí no se venía a hacer turismo.
La final terminó con la victoria del equipo francés Jolie Foulée tras una pelea ajustada. No Breaks Squad y Apalarun completaban el podio, en segunda y tercera posición respectivamente. Los franceses se hicieron así con el billete a Los Ángeles, donde se medirán a los ganadores del resto de ciudades por los que pasa la competición.
Además de la competición en sí misma, que siempre es un espectáculo, todo lo que rodeaba a la misma volvió a poner sobre la mesa algo que cada vez está más claro: el running se ha convertido de un tiempo a esta parte en un auténtico motor a nivel cultural, reuniendo a cientos de personas con activaciones como esta e integrándose en la vida de las personas mucho más allá de lo que dure la carrera.
Los modelos especializados en running de On, con los que todos los participantes compitieron en esta edición de las On Squad Race World Tour, están disponibles a la venta en su sitio web.