La semana pasada una ciudad ya de por sí animada puso la siguiente marcha. TOMA – Toma el Juego –, el torneo de fútbol callejero que Nike lleva por las principales ciudades del mundo para celebrar la creatividad y la comunidad que se genera alrededor del fútbol más allá del terreno de juego, llegaba por primera vez a la región EMEA transformando Casablanca en el epicentro del fútbol callejero africano presentando una narrativa, un movimiento, una forma de conectar las calles con el estadio y con las historias locales.
Desde la llegada al Four Seasons de Casablanca se podía respirar la energía que marcaría todos los días siguientes. El ambiente estaba cargado de expectación: comunicadores, atletas y embajadores de Nike conectábamos por primera vez anticipando lo que vendría.
El verdadero corazón de toda la activación vendría el día siguiente, un día de celebración del fútbol que comenzó con un clinic en el que nos atamos las botas y saltamos al césped a demostrar – o a intentarlo – nuestras habilidades junto a leyendas como Jay-Jay Okocha – que fue nombrado Chief Flair Officer en el marco de la Copa África por parte de Nike – o Michelle Alozie, representante de la nueva generación del fútbol africano femenino.
Poco a poco íbamos sumergiéndonos en la energía de TOMA. Tras la comida y un paseo en el que pudimos conocer el centro de la ciudad, sus callejones, sus mercados y sus murales, se respiraba la forma en la que el fútbol se colaba por cada resquicio de la ciudad como algo cultural, algo que se respira en sus barrios y en sus calles de forma completamente natural.
Cuando el sol comenzó a bajar, empezaba el plato fuerte. Equipos de distintos barrios de Casablanca se dieron cita en un torneo de fútbol callejero que iba mucho más allá: música local por parte de los DJs, un público que respondía con una energía increíble a un torneo que parecía un festival – y por donde también se dejó caer Ziyech, el ahora jugador del Wydad Casablanca que nos enamoró a todos en el Ajax de mediados de la década pasada.
Cada partido era una prueba de cómo la identidad de un país y un continente se cuelan en la forma en la que se juega a fútbol. El fútbol africano tiene su propio lenguaje y en el fútbol callejero llega a su máximo exponente, con sus jugadores desbordando creatividad y calidad en cada momento.
El sábado 21 la narrativa cambiaba de escala, conectando la experiencia TOMA con el fútbol profesional. Una visita al Morocco Football Museum permitió entender el contexto histórico, desde las primeras competiciones a nivel local hasta la potencia africana que Marruecos representa hoy en día, y culminaba en el Estadio de Rabat con el partido inaugural de la Copa África, que enfrentó a la selecicón marroquí frente a Comoras.
Para todos los que veníamos del corazón de TOMA era fascinante ver cómo el movimiento callejero y el fútbol profesional dialogaban y se influían en paralelo, con un ambiente que era eléctrico en cada jugada y cada gol.
Dos cosas son evidentes después de estos tres días: TOMA no es sólo un torneo, sino la prueba viva de todo lo que el fútbol es capaz de lograr en su apartado menos profesional, en el que se juega en las calles y en las plazas más allá del terreno de juego. Y ojo con Marruecos de cara al Mundial 2026, el torneo más esperado del mundo del fútbol internacional para el que quedan apenas unos meses.