Durante décadas, las prendas de ciclismo existían en un universo paralelo al de la moda. Piezas que priorizaban la función a la forma, desarrolladas a partir de un lenguaje estético puramente utilitario que se centraba en el desarrollo de cortes y tejidos funcionales que, en muchas ocasiones, dejaba de lado la parcela del diseño.

Algo cambió alrededor de 2020. Las ciudades se vaciaban durante los confinamientos, y las bicicletas se convirtieron entonces en una herramienta de transporte y de escape para muchas personas que la habían dejado aparcada en la infancia. Un reencuentro años después en otro contexto que inició un movimiento.

Insiders del mundo de la moda y profesionales de la industria creativa se llevaron el ciclismo a su terreno con el mismo enfoque que aplicaban al resto de apartados de su vida. Para atender a este público no bastaba únicamente con ofrecer las mejores prestaciones técnicas, hacía falta algo más.

Pas Normal Studios, una firma danesa especializada en ciclismo, articulaba claramente su filosofía dentro de este contexto: crear prendas que fuesen técnicamente perfectas pero que se combinaran con una estética visionaria. Tratar las piezas como un lienzo en blanco, un escenario en el que relacionarse con el diseño más contemporáneo y con otro tipo de disciplinas artísticas, dejando de lado ese enfoque puramente funcional que había acompañado a la industria durante años. Rápidamente se convirtieron en el molde de una nueva categoría.

Como ya hicieran en el pasado de la mano de Rei Kawakubo en COMME des GARÇONS o de Jeremy Scott en su etapa en Moschino, las piezas de inspiración ciclista volvieron a desfilar sobre las pasarelas. Diseñadores como Walter Van Beirendonck o Martine Rose las usaron como inspiración en sus colecciones, experimentando con siluetas y posibilidades estilísticas. Este movimiento no es pura apropiación – no únicamente, al menos – por parte de la industria de la moda. La estética ciclista, a diferencia de otras disciplinas dentro del mundo del sportswear, ofrece algo único en este contexto: credibilidad.

Después de tantos años, las zapatillas deportivas se encuentran totalmente desconectadas de su propósito original. La llegada al mainstream de movimientos como el blokecore han desprovisto de contexto y narrativa a las camisetas de fútbol. En contraposición, es bastante probable que una persona que compra una pieza de la última colaboración entre Pas Normal Studios y JJJJound esté utilizándola para su propósito original. Y eso, en este contexto, significa algo diferente.

En una industria cada vez más repleta de significantes gastados y desechados en cuestión de unos pocos ciclos, el ciclismo es un soplo de aire fresco dentro de la moda, inserta además en un contexto de priorización de este tipo de transporte por parte de algunas ciudades y la conciencia medioambiental que no deja de crecer en todo el mundo. La estética ciclista cuenta dentro de este ecosistema con una ventaja que podría – quién sabe – aumentar sus posibilidades de permanencia.