Xenia es uno de los nombres clave en esa nueva (y efervescente) escena musical que viene desde Valencia. Por el camino quedan un EP y un álbum en los que ha ido dando forma a un imaginario muy concreto que ahora da un salto de nivel con Dollhouse, su último trabajo, una vuelta de tuerca a todo lo que había presentado hasta el momento.
En estos años has ido dando forma a una discografía bastante extensa pero que no se siente forzada. ¿Haces un ejercicio de resistencia a la hora de trabajar desde las lógicas hiperproductivas a las que puede verse forzada una artista a día de hoy?
Sí siento la presión de estar constantemente en el foco para que el proyecto funciona, pero intento que esa presión no sea mi motor. Prefiero trabajar desde la libertad y sacar cosas cuando realmente siento que tienen sentido y estoy segura de ellas. Aunque llevo años sacando música, estos últimos dos han sido los más conscientes a nivel profesional y ahora tengo mucho más claro cómo quiero construir el proyecto y hacia dónde quiero llevarlo.
Hay quizá una vulnerabilidad que sobrevuela toda tu obra y que contrasta con una presencia pública que juega mucho con el misterio y con lo opaco. ¿Haces esta distinción entre la Xenia que escribe las canciones y la que las interpreta en público?
No diferencio mucho entre la Xenia que escribe y la que interpreta. En el escenario me siento cómoda, hay vulnerabilidad porque canto cosas muy íntimas, pero no lo siento como algo que me exponga sino como lo que define el proyecto. Mis letras son íntimas y considero que mis conciertos también recogen esta intimidad.
¿Hay algo a la personaje a la hora de presentarte en público?
Creo que me muestro tal y como soy siempre. Sí que siento que en la vida real soy mucho menos seria, pero es algo que se nota si me pongo a hablar entre canción y canción.
Teniendo un evidente interés en otro tipo de disciplinas, ¿de qué forma te implicas en todo lo que no tiene que ver con lo estrictamente musical? ¿Lideras el proceso creativo de todo lo que rodea cada trabajo, participas en él directamente o lo delegas en otras personas?
Depende del proyecto, pero sí que suelo estar completamente implicada. Para mí, mi música y mi imagen van siempre de la mano, no concibo tener mi proyecto sin tener en cuenta la parte visual. En CUANDO LAS SOMBRAS SE ALARGAN sí que lideré yo la creatividad en la mayor parte del proceso. En Dollhouse ha sido Júlia Peña la directora creativa y juntas hemos ido creando una imagen más orgánica, femenina y delicada del proyecto que tal vez antes era más oscura y opaca.
No sé si se le puede definir como una generación, pero desde luego hay una escena musical en Valencia en plena efervescencia. ¿Te sientes parte de ello y es importante para ti o crees que estás dibujando un camino quizá más propio?
Me siento muy parte de ello, son artistas amigos y siento que compartimos algo que sin querer nos une. Es algo que no es impostado, yo siento que estoy haciendo mi propio camino pero desde fuera creo que se nos percibe a la escena de Valencia como algo muy concreto.
¿Identificas tu carrera como algo lineal o cada proyecto implica, de alguna forma, cortar con lo previo para trabajar algo desde cero?
Siempre quiero cortar con todo lo anterior. Siento que estoy en constante aprendizaje y evolución, entonces siempre tengo la sensación de que mis anteriores trabajos se han quedado muy atrás. Para mí es un moto para seguir haciendo música porque nunca creo que he terminado de hacer lo que yo quería.
¿Qué relación tienes con tu obra previa? ¿La sientes como propia y la puedes defender desde el mismo lugar desde el que la hiciste?
Para nada, pero no pasa nada. Llevo años haciendo música y, aunque sean solo dos años en los que he sentido que ya voy más en serio, sigo notando en mí una negación a mi trabajo anterior. No me importa sentirlo porque sé que es parte de mi proceso y que esto me hace seguir haciendo música más alineada con mi yo presente. Entonces lo aprovecho. En el directo, hay canciones que vuelvo a producir para que sean más afines al sonido de ahora y otras que quedan fuera del setlist.
Alguna vez has hecho referencia a la forma en la que el paso del tiempo te afecta como artista. ¿Cómo crees que ha evolucionado la Xenia de Dollhouse respecto a trabajos previos?
Me siento más liberada con Dollhouse que con trabajos anteriores. He sido más clara y honesta con mis letras a la vez que he explorado la producción de los temas tanto como en mi anterior álbum. Siempre noto que doy un paso más con cada trabajo que hago y me hace sentir muy bien estar cada vez más alineada con mi propia música. Utilizarla como canal para hablar de mis cosas es algo que siempre he hecho pero cada vez lo hago de forma más honesta, y siento que es incluso más liberador así.
¿Qué sería para ti la madurez cuando hablamos de música? ¿Saber más, arriesgar, ir definiendo una voz propia…?
Creo que sería no tener miedo a cambiar y arriesgar sin que tu identidad se pierda. No eres la misma persona hace dos años que ahora y está claro que harás música diferente. Me gusta cuando artistas prueban las cosas que les apetecen y no las que se espera de ellos.