NFTs: la economía virtual como futuro de la industria de las zapatillas

 

El mundo en que vivimos tiene sus cosas. Por ejemplo, un día tus conocimientos informáticos se reducen a instalar WhatsApp en el móvil y, al siguiente, te sorprendes a ti mismo hablando de minar bitcoins y la escasez de tarjetas gráficas. Así pues, no es de extrañar que uno de los temas de moda últimamente en los corrillos de Internet sean los NFTs. ¿El qué? ‘Non-Fungible Tokens’: un token (unidad de valor) no consumible. Es decir, una unidad digital que no se puede intercambiar por otras porque es única. 

Para intentar explicarlo algo mejor, los NFTs combinan el concepto heredado del Blockchain y lo explica además Cris Carrascosa, fundadora de ATH21 (firma legal especializada en crypto) en este post que ha tenido más de 25.000 visitas en una semana.

Según su opinión, y tras 9 años trabajando en la industria crypto “los NFTs están atravesando un momento actual de efervescencia, pero no hay que obviar el hecho de que este nuevo tipo de activos creados gracias a la tecnología Blockchain permiten aprovechar la creación de una nueva economía absolutamente digital, bien sea a través del coleccionismo, la moda, o los videojuegos. Las marcas de NFTs están creciendo a razón de un 38% mensual, ahora mismo.”

¿Por qué es interesante la idea de los NFTs? Porque por primera vez garantizan la escasez dentro del ecosistema digital. Hasta ahora todo en Internet era replicable. Gracias al avance tecnológico de los últimos años dentro del ecosistema Blockchain y los estándares de token, el concepto de ‘unidad única’ pasa a ser una realidad también para todo aquello que existe de manera virtual.

El uso de NFTs ya se está empezando a aplicar, por ejemplo, para generar obras de arte digitales o desarrollar hobbies como coleccionismo de cromos. Y, por supuesto, tendrá su vertiente en uno de los sectores más ligados al coleccionismo: el de las zapatillas

El primero de los ejercicios de aplicar los NFTs al mundo de las sneakers viene de la mano de RTFKT STUDIOS (en esto de las cryptomonedas y similares parece que todo va de siglas), que es la primera marca de zapas NFTs. ¿Timo o realidad? Por lo pronto los modelos lanzados al ‘mercado’ por esta marca ya han hecho sold out y afirman haber facturado más de tres millones de dólares. Como curiosidad, los modelos te los puedes probar con un filtro de Snapchat (aquí un ejemplo) y los ‘afortunados’ que se hayan hecho con un par digital recibirán una copia física en unas semanas (aunque, volvemos a repetir, el valor lo otorgan los NFTs -la versión digital- no el par tangible).

En cualquier caso, no estamos hablando de algo que haya surgido de la noche a la mañana o de forma inesperada. Por ejemplo, en 2019 ya surgieron noticias de cómo Nike había patentado una tecnología conocida como CryptoKicks que permitía verificar la autenticidad de los pares. En ese momento, los usos y evoluciones de esta innovación iban más ligados a un uso mixto: validando la veracidad del modelo, otorgando recompensas a los poseedores del par o simplemente permitiendo guardar una copia virtual del par (pero siempre ligado a la posesión física del mismo).

Y es que, aunque parezca que nos encontramos ante el no-va-más y que lo que estamos viendo ahora mismo son los primeros pasos de algo que podría ir más allá, lo cierto es que el debate sobre NFTs, moda, arte y el mundo virtual ya ha sido mantenido en el pasado. Esto no deja de ser la continuación de aspectos que ya vimos como la presencia de marcas de alta costura en Animal Crossing o procesos de reidentificación y expresión identitaria que se dan mediante la compra de skins de videojuegos. 

 

Curiosamente, mientras la opinión pública (especialmente la que proviene de la parte más purista del coleccionismo de zapatillas) vaticina las escasas posibilidades de sneakers NFTs, lo cierto es que (y aquí no me aventuraré a emitir ningún juicio sobre si esta tecnología tiene futuro en el mundo de las zapatillas), en caso de asentarse, estaríamos ante el cambio de paradigma definitivo: pasar de una cultura de sneakers a una cultura, exclusivamente, del coleccionismo. En el futuro quizás será más interesante la posesión como medio que la posesión como fin último.

Lo revolucionario no es la tokenización, es la programabilidad de los rendimientos en un espacio enteramente digital y global junto con la seguridad de la protección del derecho de creación

“Nosotros en ATH21 ya estamos trabajando con clientes en conceptualizar NFTs que tengan sentido de su modelo de negocio. No se trata de crearlos por el hype, sino de aprovecharlos cuando tienen sentido”

Cris Carrascosa

El hecho curioso que se produce aquí es que ese escenario no sería tan diferente respecto a algunos que ya se dan hoy en día y que sí están aceptados ampliamente por los coleccionistas y amantes de las zapatillas. Por ejemplo, quien tiene unas Jordan 1 originales posee un elemento físico, pero su valor está otorgado por el esfuerzo intangible de haber adquirido un par que ya no existe (no está a la venta ni se puede reproducir en su forma original, por lo tanto no existe desde un punto de vista de las dinámicas de producción capitalistas). Ese par no se puede calzar ni lucir (pues nos arriesgaríamos a que se destruyese). La única forma de explotar ese par, pues, sería exponiéndolo, y su alcance así sería limitado (especialmente en un mundo COVID-19) o mediante fotos que se distribuyen en el ámbito de Internet. Si damos por bueno que ese par solo existe en tanto que podemos explotarlo digitalmente, ese par sería ya una suerte de modelo NFTs, reduciéndolo mucho al absurdo.

Otra idea que podríamos recuperar aquí y que ya adelantó en cierta medida el concepto de los NFTs, es el del coleccionismo de arte y el hecho de que los poseedores de algunos cuadros muy valiosos guardan las versiones originales a buen recaudo y cuentan en sus casas (o donde gusten) con réplicas. Aquí, por ejemplo, el valor de autenticidad de esa réplica viene dado desde el momento en que el dueño del cuadro y de la réplica son la misma persona. Así, tendencias como esta han erosionado la idea de propiedad desde lo físico para evolucionarlo hacia lo intangible, lo que luego daría lugar a los NFTs.

Otro aspecto interesante a dirimir es cómo esto afectará, también, al concepto de autoría. Si el Internet 2.0 supuso la democratización de la creación del contenido, los NFTs quizás supondrán el fin -o al menos un buen golpe- de alguna que otra industria (como, por ejemplo, la textil). Conforme las nuevas generaciones daban más valor a la ropa que podían comprar en un juego que a la que podían comprar en la vida real, las barreras de entrada que la manufactura y logística supone a la hora de poner en marcha una marca de moda se reducen. Un ejemplo primigenio de esto lo tenemos en los creadores de contenido que comercializan su propia ropa. En estos casos el valor está en la marca personal del creador, no en la calidad de la prenda en sí (quien compra una camiseta de su streamer favorito no lo va a hacer por el diseño o el gramaje de algodón del producto). Por lo que no sería de extrañar que un futuro las nuevas generaciones prefieran las zapatillas diseñadas por su ídolo antes que por una marca a la que perciben como lejana. Si esto ya se pudiera dar ahora mismo, la dificultad era evidente: no es lo mismo planchar un logo en una camiseta que hacer un producto de calzado. Pero esa dificultad se podría solventar en un futuro con la tecnología NFTs. No es descabellado pensar, pues, que las grandes marcas tienen mucho que ganar ante este escenario, pero también cosas que perder.

Y es que, precisamente, el pico reciente de ruido que se ha generado alrededor de los NFTs está teniendo lugar cuando salen noticias como la sorprendente renuncia de Ann Hebert, VP de Nike para North America, tras saltar la noticia de que su hijo es un conocido reseller de zapatillas. Así, nos encontramos en un momento en que las marcas ven, en cierta manera, cuestionado el modelo que actualmente han desarrollado respecto a la comercialización de sneakers.

¿Qué perspectivas podemos esperar, pues, del futuro? Como siempre (y el que diga lo contrario miente), sólo podemos responder con el más absoluto: “y-yo-qué-sé”. La aplicación de la tecnología NFTs tiene interesantes ramificaciones, como hemos visto, que pueden disrupcionar el modelo actual de compra-venta-posesión y distribución. Por otra parte, los NFTs solventan uno de los mayores pain points que la industria ha sufrido hasta el momento: el de la autentificación y legitimidad de los pares. Sin embargo, también nos cuesta percibir un escenario en el que la posesión física del par deje de tener sentido o de, por lo menos, jugar un rol compartido junto a otros modelos de posesión. En cualquier caso, vivimos tiempos apasionantes.

 

Al Sobrino